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ROTACIÓN CON DR. SOTELO · TEMA 16

Proteína C reactiva (PCR/CRP): qué es, dónde se produce y cómo interpretarla en cirugía

Proteína de fase aguda sintetizada principalmente por hepatocitos: estímulos, cinética, unidades, límites y utilidad clínica en infección biliar y postoperatorio.

BADBEAR.MED · WAJOMEA.GROUP · 5 octubre 2026

Fuentes rápidas del capítulo

Acceso directo a guías, artículos y revisiones internacionales utilizadas en este tema.

Concepto y fisiopatología

PCR en este capítulo significa proteína C reactiva (CRP en inglés), no reacción en cadena de la polimerasa. Es una pentraxina de fase aguda cuya concentración plasmática aumenta ante inflamación, infección y lesión tisular. La fuente principal de la PCR circulante son los hepatocitos. La señal dominante es la interleucina 6 (IL-6), modulada por IL-1β y otras citocinas liberadas durante la respuesta inflamatoria.

Lesión o infección → activación de macrófagos y otras células inmunes → liberación de IL-6/IL-1β → señal al hepatocito → transcripción y síntesis de PCR → liberación a sangre. La PCR reconoce ligandos de microorganismos y células dañadas y participa en opsonización y activación del complemento, pero en clínica se usa sobre todo como biomarcador inespecífico de inflamación.

Su síntesis aumenta rápidamente después del estímulo; la concentración empieza a elevarse en horas y suele alcanzar máximos alrededor de 48 horas. Cuando el estímulo cesa, desciende con relativa rapidez. Por eso una serie de mediciones puede ser más informativa que un valor aislado.

Síntesis hepática inducida por citocinas

Síntesis hepática de proteína C reactiva inducida por IL-6 e IL-1
Fuente: BADBEAR.MED. Síntesis hepática de PCR. El estímulo inflamatorio activa macrófagos y citocinas —principalmente IL-6— que actúan sobre el hepatocito y aumentan la expresión, síntesis y secreción de PCR. Haz clic para verla en tamaño original.

Producción y función inflamatoria

Fisiopatología de la producción y función inflamatoria de la proteína C reactiva
Fuente: BADBEAR.MED. Producción y función. Relaciona DAMP/PAMP, citocinas, respuesta hepatocitaria, PCR circulante, activación del complemento, opsonización y fagocitosis. Imagen independiente en resolución original.

Estructura pentamérica

Estructura pentamérica de la proteína C reactiva
Fuente: BADBEAR.MED. Pentámero de PCR. Se muestran sus cinco protómeros, sitios de unión a calcio y la cara de unión a fosfocolina. Haz clic para ampliar sin la galería comprimida anterior.

Cómo se encuentra el paciente

La PCR no genera síntomas por sí misma. El paciente presenta la clínica de la enfermedad que la eleva: fiebre, dolor, taquicardia, ictericia, foco quirúrgico, infección, trauma o inflamación. En el postoperatorio puede elevarse por el propio daño tisular de la cirugía; por ello, una cifra alta aislada no demuestra una complicación.

SituaciónCómo interpretarla
Paciente sanoMuchos laboratorios consideran valores bajos, con frecuencia <5 mg/L, pero debe usarse el intervalo del laboratorio.
Infección/inflamaciónPuede elevarse de forma importante; no identifica por sí sola el órgano ni el microorganismo.
PostoperatorioPuede aumentar por trauma quirúrgico. Una tendencia persistente o ascendente debe correlacionarse con clínica, hemograma, lactato, cultivos e imagen según el caso.
Insuficiencia hepática avanzadaLa síntesis puede ser menor de lo esperado; una PCR poco elevada no siempre excluye infección grave.

Diagnóstico, unidades y relación con Tokio

La PCR se informa habitualmente en mg/L o mg/dL. Conversión: 1 mg/dL = 10 mg/L. Este detalle evita errores al aplicar criterios publicados.

En los criterios TG18 de colangitis, la respuesta inflamatoria puede documentarse con fiebre/escalofríos, alteración de leucocitos o PCR ≥1 mg/dL (≥10 mg/L). En colecistitis, la PCR elevada forma parte de los signos sistémicos de inflamación, pero la clasificación de gravedad no se define por “qué tan alta” esté la PCR.

Una PCR elevada debe responder a tres preguntas: 1) ¿hay un foco clínico compatible?, 2) ¿hay otros datos de inflamación o disfunción orgánica?, 3) ¿la tendencia mejora después del control del foco? La PCR nunca sustituye la exploración, la imagen o la evaluación hemodinámica.

Abordaje práctico

  1. Identificar foco y signos vitales.
  2. Solicitar hemograma y PCR si ayudan a documentar respuesta inflamatoria.
  3. Si hay sepsis o deterioro, priorizar perfusión, lactato, función renal, coagulación, cultivos e imagen; no esperar la PCR para iniciar tratamiento indicado.
  4. En patología biliar, integrar PCR con bilirrubina, FA, GGT, AST/ALT, ecografía y criterios Tokio.
  5. En postoperatorio, comparar con la evolución clínica y la tendencia, no con un único número.

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Bibliografía y lecturas

  1. Castell JV, et al. Acute-phase response of human hepatocytes: regulation by interleukin-6. Hepatology. 1990;12:1179-1186. PubMed.
  2. Kiriyama S, et al. Tokyo Guidelines 2018: diagnostic criteria and severity grading of acute cholangitis. J Hepatobiliary Pancreat Sci. 2018;25:17-30. DOI.
  3. Yokoe M, et al. Tokyo Guidelines 2018: diagnostic criteria and severity grading of acute cholecystitis. J Hepatobiliary Pancreat Sci. 2018;25:41-54. DOI.

Material académico de BADBEAR.MED para estudio de Cirugía General. Las decisiones clínicas y perioperatorias deben individualizarse según el paciente, el procedimiento y los protocolos institucionales.