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ROTACIÓN CON DR. SOTELO · TEMA 01 / 10

Intususcepción intestinal en adultos

Mecanismo, punto guía, lectura de TC y decisiones de observación o resección.

BADBEAR.MED · WAJOMEA.GROUP · Edición de estudio: 1 octubre 2026

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La intususcepción, también llamada invaginación intestinal, ocurre cuando un segmento de intestino se introduce dentro del segmento vecino. No es simplemente una estrechez ni una masa que comprime desde afuera: existen dos paredes intestinales superpuestas y el mesenterio acompaña al segmento que penetra. En adultos importa reconocer tanto la obstrucción como la lesión que pudo iniciar el movimiento. [1,2]

1. Anatomía y mecanismo: por qué puede comprometer la circulación

El segmento que entra se denomina intususceptum y el que lo recibe, intususcipiens. La peristalsis puede arrastrar una lesión intraluminal y convertirla en cabeza de invaginación. Con el intestino entran grasa, vasos y ganglios del mesenterio. Al principio se dificulta el retorno venoso y linfático; aparece edema, que aumenta el volumen atrapado. Si progresa, se deteriora la perfusión arterial y sobrevienen isquemia, necrosis o perforación.

La relación con una masa no significa que cualquier tumor abdominal produzca intususcepción. Para funcionar como punto guía, suele existir una lesión del intestino o una alteración de su pared o movilidad. Una masa de otro órgano puede comprimir y obstruir sin invaginar el intestino. Es esencial describir el mecanismo que realmente muestra la imagen.

2. Clasificación por territorio

FormaSegmentos comprometidosImplicación para el razonamiento
EnteroentéricaIntestino delgado dentro de intestino delgadoPuede ser transitoria; buscar punto guía, obstrucción e isquemia.
IleocólicaÍleon que penetra hacia el colonExige esclarecer si el origen está en íleon, válvula ileocecal o ciego.
ColocólicaColon dentro de colonLa posibilidad de neoplasia maligna tiene especial importancia.
Otras variantesInvaginaciones posquirúrgicas, anastomóticas o retrógradasLa anatomía operada cambia la interpretación y el tratamiento.

La clasificación permite anticipar riesgos, pero no sustituye el estudio etiológico. Una invaginación delgada no es automáticamente benigna y una colocólica no equivale a cáncer confirmado.

3. Causas: punto guía benigno, maligno y ausencia de lesión visible

Entre las lesiones benignas se encuentran lipomas, pólipos, divertículo de Meckel y determinadas lesiones inflamatorias. Las causas malignas incluyen adenocarcinoma, linfoma y metástasis intestinales, con una distribución que cambia según el segmento. También pueden encontrarse invaginaciones breves sin un punto guía demostrable, a veces incidentales en una tomografía solicitada por otro motivo.

Una revisión sistemática de 2025 reunió 37 estudios y 2330 adultos. La proporción de etiología maligna fue mucho mayor en las invaginaciones colocólicas que en las exclusivamente delgadas. Son resultados de series seleccionadas y heterogéneas, no una probabilidad exacta aplicable a cada paciente. Su utilidad práctica es evitar tratar la invaginación colónica del adulto como si fuera la forma pediátrica habitual. [1]

4. Presentación clínica: no esperar la tríada del niño

El dolor puede ser intermitente, tipo cólico, con náuseas, vómitos, distensión o cambios del tránsito. Algunos pacientes presentan episodios recurrentes durante semanas; otros debutan con una obstrucción aguda. El sangrado digestivo y la anemia pueden orientar hacia lesión mucosa o neoplasia. La clásica combinación de dolor, masa palpable y deposiciones sanguinolentas no es una condición necesaria para sospechar el diagnóstico.

Dolor continuo intenso, defensa involuntaria, fiebre, taquicardia, hipotensión o deterioro metabólico obligan a considerar sufrimiento intestinal. Un lactato normal temprano no descarta isquemia. La exploración debe valorar hidratación, perfusión, distensión, hernias y signos peritoneales, sin retrasar la valoración quirúrgica ante inestabilidad.

5. Qué buscar en la tomografía

La TC contrastada suele ser el estudio central en el adulto estable: confirma la invaginación, identifica su longitud y localización, muestra la obstrucción y puede revelar el punto guía. En un corte transversal aparece una diana con capas concéntricas; en reconstrucciones longitudinales puede verse una estructura alargada, tipo salchicha. Deben reconocerse asas superpuestas, grasa y vasos mesentéricos invaginados.

El informe útil responde: ¿es delgada, ileocólica o colónica?, ¿hay dilatación proximal?, ¿existe masa?, ¿cómo realza la pared?, ¿hay líquido, neumatosis o aire libre?, ¿la invaginación persiste en otros planos o estudios? La ausencia de una masa evidente no excluye una lesión pequeña. Edema y superposición de paredes pueden ocultarla.

Una invaginación corta, enteroentérica, sin obstrucción, sin lesión visible y sin deterioro clínico puede ser transitoria. La longitud aislada no debe convertirse en una regla automática de alta: se integra con síntomas, dilatación, punto guía y evolución. La ecografía puede mostrar una diana, pero el gas y la habitus corporal limitan su rendimiento. La colonoscopia se reserva para situaciones estables y seleccionadas; no se fuerza frente a obstrucción completa, isquemia o perforación sospechada. [1,2]

6. Diagnósticos que pueden parecerse

Una masa tumoral aislada, un asa contraída, vólvulo, enteritis y obstrucción por adherencias pueden compartir dolor y distensión. El vólvulo gira el intestino y su pedículo; la intususcepción introduce un segmento dentro de otro. En TC, seguir el asa y los vasos en varios planos evita confundir estos mecanismos. La lipomatosis y las lesiones grasas requieren medir densidad y localizar si están en pared, lumen o mesenterio.

7. Tratamiento razonado: observar, resecar y cuándo evitar la reducción

La primera decisión no es el nombre de la operación, sino si existe una emergencia. Peritonitis, perforación, isquemia, obstrucción importante o deterioro requieren manejo hospitalario y valoración quirúrgica urgente, con reanimación, corrección de alteraciones y control de la causa.

En una invaginación colónica con sospecha de cáncer suele preferirse resección oncológica en bloque, sin intentar reducción previa rutinaria. Manipular un intestino friable puede perforarlo y una reducción no elimina la lesión responsable. El procedimiento definitivo depende del segmento, la viabilidad, la extensión tumoral y el estado del paciente.

En intestino delgado viable y con una causa probablemente benigna, una reducción cuidadosa puede considerarse para preservar longitud intestinal antes de una resección limitada. No debe intentarse ante necrosis, perforación o sospecha importante de malignidad. La observación de una forma transitoria solo corresponde a pacientes seleccionados, con vigilancia, reevaluación y un plan para comprobar resolución y estudiar síntomas persistentes. [1,2]

8. Ejemplo clínico para integrar el tema

Un adulto con anemia, pérdida de peso y episodios de cólico presenta en TC una invaginación del colon y una lesión focal. La cadena de razonamiento es: reconocer el mecanismo, buscar complicaciones y estudiar una probable lesión guía. Aunque un lipoma sigue siendo posible, la localización colónica y los síntomas hacen necesario descartar neoplasia y planificar el tratamiento con criterios oncológicos. No basta con desinvaginar y dar el problema por resuelto.

En cambio, una diana breve de yeyuno encontrada incidentalmente, sin dilatación proximal ni dolor persistente, no obliga por sí sola a colectomía ni a laparotomía. Se verifica contexto y evolución. Las dos situaciones comparten un signo radiológico, pero no el mismo riesgo ni la misma conducta.

Repaso final · BADBEAR.MED FIJA:

Bibliografía y lecturas

  1. Heersche S, Hirt J, et al. Intestinal Intussusception in Adults: A Systematic Review. World J Surg. 2025;49:2706–2716. DOI 10.1002/wjs.70055.
  2. Marsicovetere P, Ivatury SJ, White B, Holubar SD. Intestinal Intussusception: Etiology, Diagnosis, and Treatment. Clin Colon Rectal Surg. 2017;30:30–39. Artículo.

Material de estudio elaborado para la rotación. La atención clínica requiere valoración individual y protocolos del equipo tratante. Las imágenes del material aportado se utilizan como apoyo docente; no sustituyen un estudio clínico completo.