Intususcepción intestinal en adultos
Mecanismo, punto guía, lectura de TC y decisiones de observación o resección.
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La intususcepción, también llamada invaginación intestinal, ocurre cuando un segmento de intestino se introduce dentro del segmento vecino. No es simplemente una estrechez ni una masa que comprime desde afuera: existen dos paredes intestinales superpuestas y el mesenterio acompaña al segmento que penetra. En adultos importa reconocer tanto la obstrucción como la lesión que pudo iniciar el movimiento. [1,2]
1. Anatomía y mecanismo: por qué puede comprometer la circulación
El segmento que entra se denomina intususceptum y el que lo recibe, intususcipiens. La peristalsis puede arrastrar una lesión intraluminal y convertirla en cabeza de invaginación. Con el intestino entran grasa, vasos y ganglios del mesenterio. Al principio se dificulta el retorno venoso y linfático; aparece edema, que aumenta el volumen atrapado. Si progresa, se deteriora la perfusión arterial y sobrevienen isquemia, necrosis o perforación.
La relación con una masa no significa que cualquier tumor abdominal produzca intususcepción. Para funcionar como punto guía, suele existir una lesión del intestino o una alteración de su pared o movilidad. Una masa de otro órgano puede comprimir y obstruir sin invaginar el intestino. Es esencial describir el mecanismo que realmente muestra la imagen.
2. Clasificación por territorio
| Forma | Segmentos comprometidos | Implicación para el razonamiento |
|---|---|---|
| Enteroentérica | Intestino delgado dentro de intestino delgado | Puede ser transitoria; buscar punto guía, obstrucción e isquemia. |
| Ileocólica | Íleon que penetra hacia el colon | Exige esclarecer si el origen está en íleon, válvula ileocecal o ciego. |
| Colocólica | Colon dentro de colon | La posibilidad de neoplasia maligna tiene especial importancia. |
| Otras variantes | Invaginaciones posquirúrgicas, anastomóticas o retrógradas | La anatomía operada cambia la interpretación y el tratamiento. |
La clasificación permite anticipar riesgos, pero no sustituye el estudio etiológico. Una invaginación delgada no es automáticamente benigna y una colocólica no equivale a cáncer confirmado.
3. Causas: punto guía benigno, maligno y ausencia de lesión visible
Entre las lesiones benignas se encuentran lipomas, pólipos, divertículo de Meckel y determinadas lesiones inflamatorias. Las causas malignas incluyen adenocarcinoma, linfoma y metástasis intestinales, con una distribución que cambia según el segmento. También pueden encontrarse invaginaciones breves sin un punto guía demostrable, a veces incidentales en una tomografía solicitada por otro motivo.
Una revisión sistemática de 2025 reunió 37 estudios y 2330 adultos. La proporción de etiología maligna fue mucho mayor en las invaginaciones colocólicas que en las exclusivamente delgadas. Son resultados de series seleccionadas y heterogéneas, no una probabilidad exacta aplicable a cada paciente. Su utilidad práctica es evitar tratar la invaginación colónica del adulto como si fuera la forma pediátrica habitual. [1]
4. Presentación clínica: no esperar la tríada del niño
El dolor puede ser intermitente, tipo cólico, con náuseas, vómitos, distensión o cambios del tránsito. Algunos pacientes presentan episodios recurrentes durante semanas; otros debutan con una obstrucción aguda. El sangrado digestivo y la anemia pueden orientar hacia lesión mucosa o neoplasia. La clásica combinación de dolor, masa palpable y deposiciones sanguinolentas no es una condición necesaria para sospechar el diagnóstico.
Dolor continuo intenso, defensa involuntaria, fiebre, taquicardia, hipotensión o deterioro metabólico obligan a considerar sufrimiento intestinal. Un lactato normal temprano no descarta isquemia. La exploración debe valorar hidratación, perfusión, distensión, hernias y signos peritoneales, sin retrasar la valoración quirúrgica ante inestabilidad.
5. Qué buscar en la tomografía
La TC contrastada suele ser el estudio central en el adulto estable: confirma la invaginación, identifica su longitud y localización, muestra la obstrucción y puede revelar el punto guía. En un corte transversal aparece una diana con capas concéntricas; en reconstrucciones longitudinales puede verse una estructura alargada, tipo salchicha. Deben reconocerse asas superpuestas, grasa y vasos mesentéricos invaginados.
El informe útil responde: ¿es delgada, ileocólica o colónica?, ¿hay dilatación proximal?, ¿existe masa?, ¿cómo realza la pared?, ¿hay líquido, neumatosis o aire libre?, ¿la invaginación persiste en otros planos o estudios? La ausencia de una masa evidente no excluye una lesión pequeña. Edema y superposición de paredes pueden ocultarla.
Una invaginación corta, enteroentérica, sin obstrucción, sin lesión visible y sin deterioro clínico puede ser transitoria. La longitud aislada no debe convertirse en una regla automática de alta: se integra con síntomas, dilatación, punto guía y evolución. La ecografía puede mostrar una diana, pero el gas y la habitus corporal limitan su rendimiento. La colonoscopia se reserva para situaciones estables y seleccionadas; no se fuerza frente a obstrucción completa, isquemia o perforación sospechada. [1,2]
6. Diagnósticos que pueden parecerse
Una masa tumoral aislada, un asa contraída, vólvulo, enteritis y obstrucción por adherencias pueden compartir dolor y distensión. El vólvulo gira el intestino y su pedículo; la intususcepción introduce un segmento dentro de otro. En TC, seguir el asa y los vasos en varios planos evita confundir estos mecanismos. La lipomatosis y las lesiones grasas requieren medir densidad y localizar si están en pared, lumen o mesenterio.
7. Tratamiento razonado: observar, resecar y cuándo evitar la reducción
La primera decisión no es el nombre de la operación, sino si existe una emergencia. Peritonitis, perforación, isquemia, obstrucción importante o deterioro requieren manejo hospitalario y valoración quirúrgica urgente, con reanimación, corrección de alteraciones y control de la causa.
En una invaginación colónica con sospecha de cáncer suele preferirse resección oncológica en bloque, sin intentar reducción previa rutinaria. Manipular un intestino friable puede perforarlo y una reducción no elimina la lesión responsable. El procedimiento definitivo depende del segmento, la viabilidad, la extensión tumoral y el estado del paciente.
En intestino delgado viable y con una causa probablemente benigna, una reducción cuidadosa puede considerarse para preservar longitud intestinal antes de una resección limitada. No debe intentarse ante necrosis, perforación o sospecha importante de malignidad. La observación de una forma transitoria solo corresponde a pacientes seleccionados, con vigilancia, reevaluación y un plan para comprobar resolución y estudiar síntomas persistentes. [1,2]
8. Ejemplo clínico para integrar el tema
Un adulto con anemia, pérdida de peso y episodios de cólico presenta en TC una invaginación del colon y una lesión focal. La cadena de razonamiento es: reconocer el mecanismo, buscar complicaciones y estudiar una probable lesión guía. Aunque un lipoma sigue siendo posible, la localización colónica y los síntomas hacen necesario descartar neoplasia y planificar el tratamiento con criterios oncológicos. No basta con desinvaginar y dar el problema por resuelto.
En cambio, una diana breve de yeyuno encontrada incidentalmente, sin dilatación proximal ni dolor persistente, no obliga por sí sola a colectomía ni a laparotomía. Se verifica contexto y evolución. Las dos situaciones comparten un signo radiológico, pero no el mismo riesgo ni la misma conducta.
Repaso final · BADBEAR.MED FIJA:
- La invaginación arrastra mesenterio: primero se compromete el drenaje y después puede aparecer isquemia arterial.
- En el adulto se busca una causa estructural; en colon la sospecha de malignidad pesa especialmente.
- Diana o salchicha son patrones de imagen; el tratamiento depende además de obstrucción, viabilidad y punto guía.
- No toda intususcepción del adulto exige cirugía, pero la observación necesita criterios y seguimiento.
- Una reducción exitosa no trata la neoplasia que actuó como punto guía.
Bibliografía y lecturas
- Heersche S, Hirt J, et al. Intestinal Intussusception in Adults: A Systematic Review. World J Surg. 2025;49:2706–2716. DOI 10.1002/wjs.70055.
- Marsicovetere P, Ivatury SJ, White B, Holubar SD. Intestinal Intussusception: Etiology, Diagnosis, and Treatment. Clin Colon Rectal Surg. 2017;30:30–39. Artículo.
Material de estudio elaborado para la rotación. La atención clínica requiere valoración individual y protocolos del equipo tratante. Las imágenes del material aportado se utilizan como apoyo docente; no sustituyen un estudio clínico completo.
